Derechos
humanos e intervención educativa
La Declaración
Universal de los Derechos Humanos (DUDH) fue
proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París de 1948,
tras los sucesos ocuridos antes, durante y después de la Segunda Guerra
Mundial. Los artículos constituyen el
marco de referencia al que deberían ajustarse todas las leyes y actuaciones
políticas. Los derechos humanos establecen las condiciones indispensables para
garantizar la dignidad humana y hacer posible que las personas vivan en un
entorno de libertad, justicia y paz. Hablan del principio de igualdad, del
derecho a la vida y a no sufrir torturas, del asilo, de la libertad de
expresión y de conciencia, pero también de la educación, la vivienda y del
acceso a la salud y a la cultura.
Creo que la educación en
derechos humanos es fundamental para abordar las causas profundas de las
violaciones de estos derechos. Creando un entorno propicio al pensamiento
crítico, damos espacio a las personas para que reflexionen sobre sus propios
valores y actitudes y, en definitiva, modifiquen su propia conducta. Sirve para
prevenir los abusos contra los derechos humanos, combatir la discriminación,
promover la igualdad y fomentar la participación de la gente en los procesos de
toma de decisiones.
Si bien sabemos la familia, la escuela, el
Estado y la sociedad son agentes que integran y desarrollan la educación,
aquellas situaciones de relación entre las personas en las cuales se pretende que cada niño,
adolecente o adulto pueda alcanzar de modo más completo su bien privado. En
estas situaciones, todos tenemos que ordenar intencionalmente nuestras
disposiciones para cumplir los derechos y obligaciones que nos pertenecen a fin
de que lo social se realice correctamente
La educación en derechos humanos es un
proceso que cualquiera puede emprender, a cualquier edad y en cualquier lugar,
para aprender sobre sus derechos humanos, los de otras personas y la manera de
reclamarlos. Sirve a las personas para desarrollar las habilidades y actitudes
necesarias para promover la igualdad, la dignidad y el respeto en sus
comunidades y sociedades y en todo el mundo.
La educación es cultura y, por tanto, tiene
sentido afirmar que la función del profesional de la educación es transmitir
cultura, por ello el trabajo del interventor educativo es la realización de
aquellas acciones que pueden ser intencionales para conducir a aquel estuante
de cualquier edad o institución a lograr un desarrollo integral que pueda ser
beneficioso tanto en su vida personal como en las relaciones de ciudadano
perteneciente a una nación, estos procesos pueden llevarse de manera formal, no
formal e informal , el fin es lograr una meta futura.
Toda persona tiene derecho a disponer de
información clara y suficiente sobre los derechos humanos, así como al acceso a
la educación y formación en materia de derechos humanos. Los nuevos profesionales
en la educación debemos de darnos a la tarea de innovar garantizando a nuestros
alumnos desde temprana edad conocer y aprender sobre sus derechos humanos, tal
y como establecen múltiples instrumentos nacionales, regionales e
internacionales, razón por la cual el interventor educativo debe estar
especializado para ofrecer un programa específico en el cual tanto maestros,
padres y alumnos se vean forzados a trabajar en conjunto con este tema que es
de suma importancia y que lamentablemente en pleno sigo XXI hemos dejado de
lado.
La enseñanza no tiene límites, ni edades, de
ahí la responsabilidad y el deber del interventor educativo de hacer llegar a
la educación formal contenido en los cuales se dé a conocer los derechos humanos, reclamarlos y disfrutarlos en
cualquier momento de su vida, empleando en su máxima eficacia métodos de
aprendizaje inclusivos, participativos y democráticos que fomentan la
libertad de expresión y el análisis crítico, y que respetan los derechos tanto
de quienes imparten la formación como de quienes la reciben.
En conclusión, para el tema
de derechos humanos, la educación, además de ser en sí misma un derecho, es un
arma muy potente y muy necesaria, indispensable por muchos y variados motivos,
por todo lo expuesto, considero de vital importancia que se promuevan desde las
instancias pertinentes “Cultura de los Derechos Humanos” como pilar esencial
para todas las sociedades. Si conseguimos que en el interior de toda persona,
por el hecho de haber sido educado en los Derechos Humanos, cambien nuestra
relación como sociedad, el entendimiento
y el respeto entre las comunidades será algo más que una lejana ilusión.
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